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SIGNOS DE INTERROGACIÓN Y EXCLAMACIÓN, UN PEQUEÑO TRAYECTO POR SUS ORÍGENES

por | Abr 16, 2019 | Blog Web | 0 Comentarios

 

La pregunta y la exclamación son esenciales, principalmente, a la hora de exteriorizar la duda o el asombro ante determinadas situaciones cotidianas. Con el objetivo de facilitar la distinción de estos mensajes acabó imponiéndose, en el campo de la comunicación escrita, el manejo de signos interrogativos y exclamativos. Así la utilización de estos recursos se encuentra, a día de hoy, muy extendida por diversas zonas del mundo. Sin embargo, ¿cuáles han sido sus orígenes?

El auténtico nacimiento del signo de interrogación tuvo lugar, concretamente, a partir de la modificación que acabó experimentando un término latino: questio (cuya traducción al español equivalía a “pregunta”). La abreviación de este vocablo (a Qo) acabó desembocando, con el transcurso de los siglos, en la forma que caracteriza al signo de interrogación (Qo=?).

También el conocido signo de exclamación cuenta, por su parte, con una procedencia exacta: su origen ha resultado atribuirse, en este caso, a la antigua abreviatura del término latino Io (Io=!). Las primeras reglas con respecto a sus usos exigían colocar, exclusivamente, los signos bautizados como “de cierre”.

El manejo de estos signos en español, a día de hoy, se encuentra marcado por una característica que se presenta de manera muy evidente: la colocación en una única expresión interrogativa o exclamativa, elegida en función del mensaje que se transmita, de un signo al principio de la frase denominado “de apertura” y otro al final conocido como “de cierre”.

 

Redactora: Esmeralda Collado